Masaje Infantil, porque la piel es el primer lenguaje

El masaje infantil es una herramienta sencilla y tierna que proporciona espacio y tiempo para estar con los hijos, de una  forma íntima y de gran calidad. Es un regalo recuperado de culturas ancestrales que aporta riqueza a nuestra sociedad actual y nos da una clave importante para la comunicación con el bebé.

El Masaje Infantil, o tacto nutridor, tal como lo entendemos, invita, por el solo hecho de estar en contacto, a conocer a los niños desde que son bebés, a entender sus señales, a respetarlas y aceptarlas, y nos ayuda a estar más cerca de sus necesidades para poder satisfacerlas, ayudando así a la formación de unos vínculos afectivos positivos, que se mantendrán durante toda la vida.

El tacto es el primer lenguaje y con el masaje se convierte en una forma de comunicación que día a día, nos irá ofreciendo la adquisición de este hábito y nos ayudará a conocernos un poco más, cubriendo esta parte tan importante de la relación con nuestros hijo/as.

El masaje ofrece a los niños una referencia de su propio cuerpo, desde el respeto, la escucha, el amor y la aceptación; sensaciones y sentimientos que irán incorporando y que les ayudarán a amarse y aceptarse, para luego, aceptar y amar a los demás, aspectos básicos para vivir con plenitud.

Va moldeando poco a poco el crecimiento del bebé, favoreciendo su desarrollo íntegro, y ayudándole a ser él mismo, con seguridad, y autoestima.

El momento del masaje incluye entre otros, el tacto, la mirada, la voz y el olor, elementos importantes para la creación de vínculos positivos. Es una invitación inicial de la madre, o del padre, que abre un diálogo en el que se aceptan y reconocen las propuestas y formas en que cada bebé se comunica, y que se van incorporando para establecer un espacio creativo, en el que se dejan sorprender y se descubren.

En nuestra vida cotidiana, a veces tan ocupada, un masaje puede compensar ausencias y crear un momento de encuentro, que nos permitirá compartir un espacio afectivo, donde sentirnos incluidos. El lenguaje que ofrece el tacto, permite comunicarnos desde esa parte menos intelectual, pero más intuitiva y sensorial, que precisamos rescatar para comunicarnos con los bebés y los niños. El espacio de masaje favorece la unión con los hijos, y les permite sentir nuestra disponibilidad, acompañándoles de una forma simple y profundamente agradable.

Mercè Simón
Presidenta de AEMIAsociación
Española de
Masaje infantil
www.masajeinfantil.es

 
 

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