Dermatitis atópica

ES LA ENFERMEDAD INFLAMATORIA DE LA PIEL MÁS FRECUENTE EN LA INFANCIA Y SU INCIDENCIA HA IDO EN AUMENTO. PERO LOS NIÑOS QUE LA PADECEN PUEDEN LLEVAR UNA VIDA NORMAL, CON UNA ATENCIÓN ESPECIAL EN DETERMINADOS PERIODOS.

Por Amparo Luque. Redactora Jefe. Revista Mi Pediatra

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que se caracteriza por sequedad, irritación cutánea (con aparición de lesiones) y sensación de tirantez. Además, como la barrera de protección cutánea se altera, se genera un mayor riesgo de sobreinfección por bacterias, siendo una de las principales el estafilicoco áureo o dorado.

Se manifiesta desde los primeros meses de vida, aunque suele ser más habitual en los tres primeros años. Generalmente, remite antes de los diez años, pero puede persistir en la edad adulta. Por eso es fundamental que tanto el niño como sus familiares aprendan a manejarla bien, a adaptarse a cada fase y a llevar una vida lo más normal posible.

LAS LESIONES

Se trata de placas rojas en determinadas zonas de la piel que se cubren por granitos y vesículas (exudativas) que evolucionan a escamas y costras. Es lo que se denomina el eccema atópico. Según indica la Fundación por la Dermatitis Atópica, éste afecta a las zonas convexas (mejillas, barbilla y frente) cuando el bebé tiene menos de doce meses y, después del año, suele localizarse en las cavidades (cuello, codos, detrás de las rodillas y debajo de los brazos).

BROTES Y PICOR

La dermatitis atópica se caracteriza por presentarse en brotes, es decir, etapas de mejoría o empeoramiento de las lesiones, pero con una característica común que es la sequedad permanente de la piel. En las fases agudas, aparecen las lesiones inflamatorias que se convierten en costras en la fase de remisión. Es muy importante, por tanto, controlar esos brotes, que pueden verse favorecidos por muchos factores como el contacto con detergentes o tejidos ásperos, por el sudor e incluso por ciertos alimentos. También puede influir la sequedad del ambiente. 

El picor es uno de los síntomas clave de esta afección y genera gran incomodidad en los niños. Además, cuando se rascan empeoran las lesiones. Por ello, controlar el rascado es uno de los grandes objetivos en los pequeños que sufren el problema.

¿CÓMO TRATARLA?

El pediatra, junto con el dermatólogo, prescribirá el tratamiento adecuado, que calmará la inflamación y disminuirá de forma rápida las lesiones.

Además, los emolientes son muy importantes como cuidado diario, ya que hidratan y flexibilizan la piel. Estas cremas cada vez son más sofisticadas, incluyendo incluso propiedades antiinflamatorias y antipruriginosas, pero no deben emplearse en la fase aguda de la enfermedad (especialmente si hay heridas en la piel). Es importante optar por los que no tengan ninguna sustancia que pueda irritar la piel, aunque el pediatra te ayudará a encontrar los más adecuados para tu hijo y te orientará sobre su frecuencia de aplicación. Gracias a ellos, conseguirás disminuir la intensidad de los brotes y espaciarlos. 

6 CLAVES DE LA ENFERMEDAD

1. La dermatitis atópica es una enfermedad complicada y en la actualidad no existe ningún tratamiento curativo para ella; lo único que se puede hacer es reducir los síntomas. Se sigue investigando mucho sobre ella y, gracias a los tratamientos, en la mayoría de los casos se controla la afección a largo plazo.

2. Esta afección no es contagiosa, el niño puede jugar con los demás con total normalidad.

3. El eccema mejora en verano, pero hay que protegerse del sol mediante cremas de alta protección y una buena vestimenta. El niño se puede bañar en la playa y la piscina, pero el cloro y la sal pueden irritar su piel, debiendo inmediatamente después aclararse bien con agua dulce. Lo mejor es consultar previamente con el pediatra.

4. Es imprescindible educar al niño y a sus familiares en el cuidado de la piel y en el manejo de esta afección. Conforme el pequeño va creciendo puede tomar mayor control de cómo reducir el riesgo de brotes. También es importante que aprenda que debe seguir usando cremas hidratantes y realizando ciertas acciones preventivas incluso cuando se sienta bien.

5. Hay que avisar de la enfermedad al entorno escolar del niño (primero a la guardería y luego al colegio). Así, él podrá vivir mejor su enfermedad y los educadores os ayudarán a tomar las medidas adecuadas (como que el niño no esté demasiado abrigado o que utilice unas cremas hidratantes especiales).

6. Es recomendable escribir un diario en el que se anote cuándo y dónde aparecen los brotes, ya que esto puede ayudar a que el pediatra y los padres podáis identificar los posibles desencadenantes. Es importante colaborar activamente con el pediatra para encontrar el tratamiento o la combinación de tratamientos más adecuados para el niño. Ante cualquier duda, no tengas miedo de hacer preguntas al profesional médico.

SUMARIOS

• En general, la higiene debe ser suave y sin frotar la piel, ya que se provoca más picor.

• Con el tiempo, y gracias al tratamiento, los brotes se espacian y dan lugar a etapas de estabilidad y calma.

CONSEJO HV

Según un estudio doble ciego realizado, la planta Cardiospermum halicacabum, tiene propiedades antiinflamatorias y antipruriginosas. 

Fórmulas tópicas realizadas con este principio activo, están indicadas en el tratamiento de dermatitis de todo origen, en niños y adultos. Y resulta la alternativa eficaz y coadyuvante en tratamientos prolongados con corticoides. Pregunta a tu farmacéutico. www.halicar.es 

Ediciones Semanticas, S.L. · Ripolles, 60 · 43008 Tarragona
GPI Software - Internet & Web Solutions

Distribuido por: TAEMSA