Tu cerebro en forma

Los caballeros retaban en duelo por celos, indiscreciones, descortesía, diferencias políticas o religiosas e incluso por una mirada poco acertada. Cualquier motivo era suficiente para dar una especie de manotazo con un guante al ofensor. El propósito final casi nunca era matar al contrario, sino lograr “la satisfacción” de uno mismo y restaurar el honor propio. 

El comportamiento de los dos combatientes era estrictamente formal y correcto, y debían llevar uno o varios padrinos y testigos, quienes decidirían el momento del combate, el tipo de arma, el lugar y la distancia de los adversarios.

Por otra parte, aunque el honor era algo muy importante en la vida de las personas de la época, existían excelentes maneras de evitar un duelo. Por ejemplo se podían elegir armas absurdas o suicidas: obuses, estiércol, mazos, horquillas.... Cuenta la leyenda que Edgar Allan Poe consiguió evitar un duelo mostrándose demasiado borracho para disparar.

Afortunadamente, los tiempos han evolucionado y la palabra reto ha dejado de significar únicamente una batalla por honor. Así, vemos que la RAE lo describe como “un objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta”. Es evidente que los retos pueden ser tan diferentes como las personas que habitan nuestro planeta. Sin embargo, aparte de las personas con dificultades físicas o psíquicas, cuyos retos no podríamos superar la mayoría de personas que hemos tenido la suerte de nacer sin ningún problema, a todos nos viene a la mente alguna situación o algún juego que ha supuesto un reto para nosotros.

En pleno siglo XXI, existe un juego que se ha hecho con la mayor parte del tiempo libre de las personas de la nueva sociedad del conocimiento. Ignorantes de los beneficios que puede producir en ellas, son muchas las personas que se han convertido en fanáticas de los números, aún siendo trabajadores que se desempeñan perfectamente envueltos en letras o cuyos oficios no tienen nada que ver con las matemáticas. Estamos hablando de la nueva obsesión por el sudoku, al que podríamos calificar como el reto global al entretenimiento.

El sudoku es un rompecabezas matemático que se popularizó en Japón en 1986 y se dio a conocer a nivel internacional a finales de la década pasada. El objetivo es rellenar una cuadrícula de 9 x 9 celdas dividida en subcuadrículas de 3 x 3, donde debemos anotar las cifras del 1 al 9 sin repetir ningún número en ninguna columna, fila o subcuadrícula. El éxito del sudoku, y de su primo hermano kakuro, han convertido a Nikoli (la editora de pasatiempos más importante de Japón) en una empresa muy importante a nivel mundial; y todo gracias a la naturaleza de sus juegos. Solo se necesita un lápiz, concentración y pasión por los retos. Está claro que, en ocasiones, los humanos somos mucho más simples de lo que queremos aparentar. 

Los juegos para agilizar la mente ganan cadab vez más seguidores. Más allá del entretenimiento, son eficaces para mejorar la memoria y la concentración. La cada vez más observada cultura oriental considera al sudoku y al kakuro como juegos ideales para agilizar la mente; en cambio, en occidente seguimos creyendo que es el ajedrez el juego por excelencia que mejora la memoria y la concentración. Aún siendo esto cierto, no debemos perder de vista estos juegos nipones.

Al resolver estos pasatiempos crearemos estrategias para desarrollar la capacidad de cálculo y memorización, al mismo tiempo que veremos como agilizamos nuestra mente y prevenimos el deterioro mental. Al ejercitar el cerebro mejoramos la memoria, la concentración y la comprensión, aunque es cierto que existen otras formas de mantener el cerebro en forma que a la vez nos ayudan a resolver estos y otros retos del día a día. El extracto de Ginkgo biloba EGb 761® suministra a las células nerviosas más energía y aumenta la habilidad mental. Resulta muy eficaz en casos de pérdidas de memoria y también para favorecer la concentración y el rendimiento intelectual. Es así como mejora nuestro día a día y nos permite superar mejor los retos mediante decisiones mucho más acertadas.

El extracto de Ginkgo biloba EGb 761® proporciona una mayor concentración, un mayor aguante y una mayor motivación. Los importantes efectos directos que tiene en los procesos de toma de decisiones se basan en su efecto sobre distintos mensajeros químicos de nuestro cuerpo como, por ejemplo, el cortisol o la dopamina. El profesor Schulze afirma que gracias al extracto EGb 761® se consigue una mayor liberación de dopamina, que tiene un papel fundamental en el aprendizaje y en la memorización. Así, si notamos que nuestro rendimiento mental decrece, que ya no superamos nuestros retos igual que antes o que un simple sudoku nos puede y terminamos por abandonarlo, veremos que tomando el extracto de Ginkgo biloba EGb 761® dispondremos de una mayor capacidad de concentración y de más motivación y, además, nuestro rendimiento mental y emocional mejorará. Diferentes estudios han demostrado que tras la toma de este extracto, disminuyó el coeficiente de errores en los ejercicios que requerían de una mayor concentración.

 

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